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domingo, 30 de septiembre de 2012

2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA














2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

Segunda parte.


 La primera parte puedes consultarla en el siguiente link;  2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA Primera parte


El día 3 de Octubre, Papa llevo a casa de mi abuela (ahí nos mantuvimos hasta más o menos el día nueve) los periódicos. LA PRENSA y otros medios afirmaban que “grupos de francotiradores dispararon contra el ejército desde el edificio Chihuahua, y que la soldadesca solo repelió el ataque”, asimismo afirmaban que las luces de bengala que provocaron la masacre, salieron de la Plaza de las 3 Culturas. No lo podía creer! Tanta mentira!
Solo un medio decía la verdad, y era reprimido; el famoso “PORQUE?”, que nunca faltaba en la mesa de la casa, junto con el “siempre”.
Más o menos como a los tres días del 2 de octubre, papa me llamo y me pidió que lo acompañara. Fuimos a la Plaza. El, amparado en su papel de funcionario, es decir “charoleando”, logro hacer que nos dejaran pasar, alegando que “iba a visitar a unos familiares”, “a ver como se encontraban.”
Nunca se me va a olvidar aquello. Sobre la plaza, lo primero que me llamo la atención fue un cerro enorme de zapatos y prendas personales, y luego, esa agua roja que corría por las escaleras de la plaza, agua teñida de sangre. En el Chihuahua y otros edificios, se apreciaban impactos de balas de alto calibre. Los elevadores en particular tenían grandes perforaciones.
Mi padre, secándose los ojos de las lágrimas que le corrían, me dijo; “mira hijo, mira y no olvides”.
Y,  cómo olvidar?. De pronto, así de repente, siendo un niño apenas de 9 años, el mundo se transformaba dejándome ver la realidad.
Pasaron las olimpiadas. Pero no la tristeza. Solo Dios sabe cuántas noches no pude dormir recordándolo todo.
Vino noviembre. Durante todo ese tiempo. La entrada a la plaza de las tres culturas era prohibida. Nadie podía pasar, y menos en grupos.
Hasta que el día dos de ese mes, es decir, el día de muertos, papa nuevamente me llevo a la plaza, no se si el sabía ya lo que pasaría, pero fue algo impresionante, ver como de la nada, la plaza se iba llenando de gente, y de veladoras, muchas veladoras. La gente iba a rezar por sus caídos.
Por doquier, había gente con una, dos tres veladoras. Lo que me sorprendió, y a mi padre también, fue el ver a una mujer de talla mediana, con más de 20 veladoras encendidas. Papa, no se pudo detener y le pregunto; “porque tantas veladoras señora? Tantos familiares perdió?. La señora, enjugándose las lágrimas, le respondió, “no señor, yo soy maestra del Politécnico. Eran mis alumnos, yo misma les sugerí que debían estar en la manifestación”.


domingo, 2 de octubre de 2011

2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!!!!!


2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!!!!!
Es el dos de octubre de 1968, tengo 9 años. Vivo en la calle de Granados, en la colonia ex hipódromo de peralvillo, en un segundo piso desde el cual, con mucho asombro veo como el ejército avanza con sus tanques, soldados armados hasta los dientes, hacia la Plaza de las 3 Culturas, en Tlatelolco, muy cerquita de mi casa.
En mi mente de niño, se me ocurre pensar que está pasando como en el programa de TV que siempre veo; COMBATE. En que el ejército actúa para acabar con los malos. Pienso que los de verde están movilizándose porque algún país enemigo pretende invadir nuestra patria y se aprestan a defenderla.
De pronto, un helicóptero aparece, da varias vueltas y luego lanza unas luces de bengala. De inmediato comienzo  oír disparos. Me asomo a la ventana, pero mi padre, que regreso demasiado temprano de su chamba en el GDF, me jala diciéndome; “chamaco pendejo, métase, no le vaya a tocar un balazo”.
Y a mí porque?, pienso. Si los soldados están defendiéndonos de los invasores. Por muchos minutos, siguen oyendo balazos, sirenas, y ahora, percibo gritos.
Mi papa, nos ordena alistarnos. Nos vamos a casa de la abuela, que vive en la esquina, dice que ahí estaremos más seguros.

Me llevan casi arrastrando. Ya en casa de la abuela, se oyen gritos más cerquita. Tocan a la puerta, son muchachos, estudiantes, muy jóvenes, quienes llorando piden que les abran la puerta para refugiarse.
Papa decide dejarlos entrar. Los veo. Por lo menos dos de ellos están heridos de bala. En mi mente de niño llegan tantos pensamientos. Ellos comienzan a platicarle a papa y a la abuela, que estaban en un mitin pacifico, cuando de pronto, un helicóptero lanzo luces de bengala, y desde el edificio Chihuahua comenzaron a  disparar en contra de la multitud al mismo tiempo que el ejército avanzaba haciendo lo mismo. No lo puedo creer. Cómo? los soldados? Los héroes de la patria?
En eso estamos, cuando desde la calle alguien lanza algo así como una bomba, que solo arroja humo. La recojo, está muy caliente, y el humo que lanza me hace llorar mucho. Me duele la cabeza.
Mi papa me la quita, me grita, hazte para allá Hugo! es una bomba lacrimógena.
Tocan a la puerta. Son soldados. Papa abre. Se identifica como funcionario cultural del GDF. Los soldados que eran los que tocaron, dicen que andan buscando criminales que se les escaparon. Papa les dice que en casa no había nadie de esa gente. Los soldados se van.
Por primera vez veo a Papa llorar. Le pregunto porque y me dice que porque no es justo, que algún día lo entendería… solo veo a los muchachos. A papa. La bomba. Recuerdo las bengalas. A los soldados avanzar…. Desde ese día deje de ver el programa de combate. Desde ese día deje de creer en el gobierno…..